miércoles, 21 de diciembre de 2011

Leer



"Te quejas de que aquí no hay muchos libros. No importa cuántos tienes sino lo buenos que son: la lectura programada aprovecha; la variada, deleita. Quien está decidido a llegar a alguna parte siga un solo camino, no ande dando vueltas por muchos: eso no es ir, sino vagar"
                                                       Séneca

""El verdadero motivo de que disfrutemos con un trabajo de la imaginación es que nos libra de nuestras tensiones mentales..., lo que, a partir de ese momento, nos permite disfrutar de nuestros propios ensueños sin sentirnos culpables ni avergonzados".
                                                       S. Freud

P. A. Renoir

"Decir a la gente lo que debe leer es generalmente inútil o perjudicial, porque la apreciación de la literatura es cuestión de temperamento y no académica; no hay manual para llegar al Parnaso, ni merece la pena aprender nada que pueda aprenderse. Pero decir a la gente lo que no debe leer es cosa muy distinta, y me atrevo a recomendarlo como una posible misión para el Plan de Extensión Universitaria".
                                                       O. Wilde

"El tiempo para leer es siempre tiempo robado. El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo para vivir... La literatura es como el amor, una manera de ser. La cuestión es si me regalo o no la dicha de ser lector"
                                                       D. Pennac


jueves, 15 de diciembre de 2011

Antología parcial / 36






En las cabinas telefónicas
hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de labios.
Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias
que con el escote ensangrentado se refugian allí para
     morir.
Última noche bajo el pálido neón, último día bajo el sol    
     alucinante,
calles recién regadas con magnolias, faros amarillentos de
     los coches patrulla en el amanecer.
Te esperaré a la una y media, cuando salgas del cine -y 
     a esta hora está muerta en el Depósito aquélla 
     cuyo cuerpo era un ramo de orquídeas.
Herida en los tiroteos nocturnos, acorralada en las esquinas
     por los reflectores, abofeteada en los night-clubs,
mi verdadero y dulce amor llora en mis brazos.
Una última claridad, la más delgada y nítida,
parece deslizarse de los locales cerrados:
esta luz que detiene a los transeúntes
y les habla suavemente de su infancia.
Músicas de otro tiempo, canción al compás de cuyas viejas
     notas conocimos una noche a Ava Gardner,
muchacha envuelta en un impermeable claro que besamos
     una vez en el ascensor, a oscuras entre dos pisos,
     y tenía los ojos muy azules, y hablaba siempre en 
     voz muy baja- se llamaba Nelly.
Cierra los ojos y escucha el canto de las sirenas en la noche
     plateada de anuncios luminosos.
La noche tiene cálidas avenidas azules.
Sombras abrazan sombras en piscinas y bares.
En el oscuro cielo combatían los astros
cuando murió de amor,
                                     y era como si oliera muy despacio                                                  un perfume.

Pere Gimferrer: La muerte en Beverly Hills (1968)

Premios



Para quienes consideran que la democracia es la regla de la mayoría, la concesión de un premio es sin duda una decisión poco democrática. Salvo contadísimas excepciones, siempre son más, muchísimos más los que están en desacuerdo con el fallo del jurado que quienes comparten y apoyan esa decisión. Naturalmente, los motivos del desacuerdo son muy dispares y en no pocas ocasiones antagónicos. Pero de eso no se habla. Lo importante es afirmarse en ese rechazo mayoritario, que conforta y anima a seguir adelante con la íntima convicción de ser quien realmente lo merece.
Por otra parte y si nos atenemos a las artes adivinatorias de quienes frecuentan ese mundo variopinto de los certámenes y concursos, los premios son por definición previsibles: está dado, dice el experto de turno antes incluso de que se sepa quiénes compondrán el jurado. Y lo dice con la solemne seguridad de quien ha fracasado más de una vez en el intento. Naturalmente, por la ineptitud o la negligencia del jurado. O, como piensa más de uno, por la abyecta y fraudulenta manipulación de unas oscuras mafias que controlan y administran impunemente el cotarro. Este estado de inquietud y zozobra, que puede convertirse en resentimiento, remite cuando el presunto damnificado recibe su primer premio y se cura casi por ensalmo con la llegada del segundo.
A quienes viven angustiados porque no logran el reconocimiento público que procura un premio, convendría recordarles que con los premios ocurre algo parecido a lo que dicen que sucede con el dinero: no dan la felicidad. Y que no son pocos los autores que viven malhumorados y tristes, a pesar de los premios recibidos. ¿El motivo? Están solos, muy solos: no tienen lectores.
                                                                      Julián

Posdata.- Pero, qué alegría cuando el premiado es un amigo nuestro, ¿verdad?
                                                                       

viernes, 9 de diciembre de 2011

Máscaras y Moscardón

(Poema escénico)  

rarodeluna



                    
    I


Perdigón

Ven, vecino, y tú, vecina
acercaos y escuchad
que La troupe de los cuentistas
ha llegado a la ciudad.

Viene con noticias ciertas
con historias de verdad
con poemas que conjugan
emoción y libertad.

Como antaño los juglares
nuestro oficio es cantar
y contar aquellos hechos
que otros quieren silenciar.

Venga, vamos, no os perdáis
esta función sin igual.
Venid y guardad silencio
que ya vamos a empezar.

(De un salto, ágil, atlético
sale presto Perdigón
Menos suelto y más pesado
entra lento Moscardón)



                   II


Moscardón

Pues Perdigón no lo ha hecho
permitid que me presente:
yo me llamo, buena gente,
Manuel González Cortezo.

Pero Moscardón me llaman.
No me gusta, pero acepto
que me llamen de ese modo
si lo hacen con respeto.

Mas si ustedes me preguntan
como quiero que llamen
yo les diré que prefiero
que me llamasen Manolo.

(Desde fuera:
¡No te enrolles, Moscardón!)

Ahí tienen el motivo,
la excusa y no la razón,
del alias definitivo
que me daña el corazón.

¿Que si duele? ¡Por supuesto!
¿Cómo creen que me quedo
cuando pienso que mi nombre
es el nombre de un insecto,

un bichito impertinente,
feo, incómodo y molesto...?
(Y de nuevo:
¡No seas pesado y déjalo!)

¿Que me enrollo? No lo niego.
Yo sé que a veces me excedo
y que hablo demasiado.
Lo sé y no lo desmiento.

Y aunque trato de evitarlo
sé que en algunas ocasiones
me pongo un poco pesado.
Al cabo, nadie es perfecto.

(Y otra vez:
¡Déjalo ya, por favor!
¡Y cuéntales ya tu cuento,
Moscardón!)

Que me enrollo, eso dicen.
Pero yo les digo: ¿y qué?
¿Acaso soy yo el primero?
¿No se enrolla Zapatero?

¿Y qué es lo que hace Rajoy
cuando habla?: Enrollarse.
¿Qué me dicen de González
(Felipe) o de Alfonso Guerra?

¿Y de Jose? ¿Qué me dicen?
Se enrolla el Mas, Rubalcaba,
Urkullu, Griñán, la Trini
y el mismísimo Guardiola.

Si se enrolla el rey y también
del gobierno el presidente,
si se enrollan en Europa
Durao, Sarkozy y la Merkel

Obama en la Casa Blanca
el Papa en su Santa Sede,
del Barça el entrenador
y hasta mi vecino de enfrente,

¿no puedo enrollarme yo?
¿Qué daño le hago a la gente
relatando mis historias
y cantando mi canción?

(Entre el público
alguien grita:
¡O te arrancas
o nos vamos!)

(En ese momento entra
visiblemente enfadado
Perdigón, acompañado
de dos Máscaras
que enarbolan con orgullo
sendas porras:)

Lo tuyo no tiene arreglo.
Te lo he dicho tantas veces...:
esos comentarios sobran,
Moscardón.

Así que lo siento, hermano.
Venga, acompaña a estas Máscaras.
Para ti se ha terminado
la función.

                                                  (Continuará)


jueves, 8 de diciembre de 2011

Democracia



"La democracia se funda sobre el control del aparato del poder por los controlados y así reduce la esclavitud (que determina un poder que no sufre la autorregulación de aquellos que somete); en este sentido la democracia es, más que un régimen político, la regeneración continua de un bucle complejo y retroactivo : los ciudadanos producen la democracia que produce los ciudadanos.

[...]

Evidentemente, la democracia necesita del consenso de la mayoría de los ciudadanos y del respeto de las reglas democráticas. Necesita que un gran número de ciudadanos crea en la democracia. Pero, al igual que consenso, la democracia necesita diversidades y antagonismos.

Jason Hawkes: One Worldwide Plaza
  
La democracia supone y alimenta la diversidad de los intereses así como la diversidad de las ideas. El respeto de la diversidad significa que la democracia no se puede identificar con la dictadura de la mayoría sobre las minorías; ella debe incluir el derecho de las minorías y contestatarios a la existencia y a la expresión, y debe permitir la expresión de las ideas heréticas y marginadas. Así, como hay que proteger la diversidad de las especies para salvar la biósfera, hay que proteger la de las ideas y opiniones y también la diversidad de las fuentes de información y de los medios de información (prensa y demás medios de comunicación), para salvar la vida democrática.

[...] 

Exigiendo a la vez, consenso, diversidad y conflicto, la democracia es un sistema complejo de organización y de civilización políticas que alimenta y se alimenta de la autonomía de espíritu de los individuos, de su libertad de opinión y de expresión, de su civismo que alimenta y se alimenta del ideal Libertad - Igualdad - Fraternidad, el cual comporta un conflicto creador entre estos tres términos inseparables".

                                                               Edgar Morin