sábado, 13 de abril de 2013

Poética / Pasternak


Ya no reconocemos la realidad. Se nos aparece bajo una forma nueva, y esta forma, cualidad que le es inherente, distinta de lo demás. Todo, en el universo, fuera de esa cualidad, posee un nombre. Sólo ella no lo tiene, sólo ella es nueva. Nosotros nos esforzamos por darle nombre. Así comienza la poesía.

 
He estimado siempre que la música de la palabra no es un fenómeno acústico y no consiste en la eufonía de las vocales y las consonantes tomadas separadamente, sino en cierta relación entre el significado de la frase y su resonancia.


Yo no trataba de obtener ese ritmo martilleante de danza o de canción, bajo cuyo efecto, casi sin la participación de las palabras, las manos y los pies se ponen a agitarse mecánicamente. No intentaba expresar, reflejar, encarnar o representar cosa alguna... Bien al contrario, mi preocupación constante era que el poema contuviese en sí mismo algo, un pensamiento nuevo o un nuevo cuadro.


El hombre es mudo, es la imagen la que habla. Porque es evidente que sólo la imagen puede marchar al compás de la naturaleza.


La metáfora es la consecuencia natural del contraste entre la fugacidad del hombre, y la inmensidad de las tareas que le están asignadas y que exigirían un larguísimo período de tiempo. Por eso, el hombre se ve constreñido a mirar las cosas con vista de águila y a desplegarse en iluminaciones repentinas, comprensibles al vuelo. Tal es la esencia de la poesía. La metáfora es la taquigrafía de una gran personalidad, la escritura abreviada de su espíritu.


A mi juicio, los descubrimientos más notables se han producido cuando el tema que llenaba y desbordaba al artista no lo dejaba reflexionar y apresuradamente debía proferir su palabra nueva en una lengua antigua, sin haber podido dilucidar si esa lengua era nueva o vieja.


El lenguaje directo del sentimiento es alegórico, y nada puede sustituirlo.


El arte está lleno de cosas conocidas de todos, de verdades que corren por la calle.

                                                         Boris Pasternak 
                                     

miércoles, 10 de abril de 2013

El legado de Milk Snatcher




Margaret Thatcher llegó por primera vez al Parlamento con treinta y cuatro años, en 1959, tras obtener un escaño por el distrito de Finchley, tradicionalmente conservador, al que seguiría representando hasta que entró a formar parte de la Cámara de los Lores en 1992.

Como Ministra de Educación del gobierno conservador de Edward Heat impuso recortes en el presupuesto y acabó con el suministro gratuito de leche en las escuelas británicas, lo que le valió el apodo de Milk Snatcher ("ladrona de leche").

Como Primera Ministra (1979-1990), acabó con la influencia pública que habían ejercido los sindicatos con leyes que limitaban el derecho a la huelga; redujo las competencias y los presupuestos de los entes locales, desmanteló los organismos metropolitanos... Puso a casi todo el sector público en almoneda. Primero, las empresas y servicios más pequeños, sobre todo los manufactureros; después los monopolios, como las infraestructuras de telecomunicaciones, las empresas energéticas y el transporte aéreo. También vendió gran parte de las viviendas públicas.

Los servicios que se mantuvieron en manos del Estado sufrían escasez de recursos, mientras que gran cantidad de riqueza se acumulaba en los sectores económicos emancipados, especialmente en la City de Londres, donde los bancos de inversión y los corredores de bolsa se beneficiaron tremendamente de la desregularización de los mercados financieros británicos.

La prosperidad privada se vio acompañada de la miseria pública. Y también de la pobreza privada. Al romper el vínculo entre las pensiones y los salarios, redujo drásticamente los ingresos en concepto de jubilación de la mayoría de sus conciudadanos. En 1997 las pensiones públicas del Reino Unido sólo representaban el 15 por ciento de los ingresos medios, lo cual suponía el coeficiente más bajo de la UNión Europea.

La cifra de desempleados, que en 1977 era de un millón setecientos mil, alcanzó en 1985 los tres millones doscientos cincuenta mil parados y se mantuvo entre las más altas de Europa durante el resto de su mandato.

La pequeña delincuencia y la criminalidad aumentaron al incrementarse la parte de la población que se veía atrapada en una pobreza permanente.


El thatcherismo significaba: reducción de impuestos, libre mercado, libertad empresarial, privatización de industrias y servicios, valores victorianos, patriotismo e individualismo.

Admiraban el ella su testarudez, esa negativa contumaz a cualquier cesión. Durante casi doce años, gobernó prácticamente sola, sin contar apenas con su partido y limitando considerablemente la autonomía de sus ministros.

Como economía, el Reino Unido de Thatcher era un lugar más eficiente. Pero, como sociedad, sufrió un cataclismo de desastrosas consecuencias a largo plazo. Al desdeñar y desmantelar todos los recursos que estaban en manos colectivas, al insistir a gritos en una ética individualista que prescindía de cualquier valor no cuantificable, Margaret Thatcher causó un grave daño el tejido que sustentaba la vida pública británica.


Cfr.- Tony Judt: Postguerra. Una historia de Europa desde 1945. Taurus, Madrid 2006, págs. 780-790.

 

viernes, 5 de abril de 2013

Antología parcial / 82





                                Palabras
                                 (Homenaje a Walt Whitman)

El día, este día,
es nuestro.

Mira los animales, las aves y las plantas
vivir el suyo satisfechos.
Míralos, no calculan, no sufren, no se inquietan
por el mañana. Viven sin cuidado.
No malgastan su tiempo pensando en el futuro.
Están conformes... Míralos.

Los ríos no calculan.
Corren impetuosos
cantando su canción entre juncos y adelfas
mientras en la alta cumbre el sol derrite
la nieve inmaculada.
No malgastan abril, no ensombrecen su tiempo,
pasan, cantan, suspiran, se visten de verdor.

Se abandonan al tiempo.
Basta el día al afán de las criaturas.
Así lo sienten aves, animales y plantas
y todas las criaturas viven su plenitud
sin dudas, sin reservas, sin cálculos; se entregan,
se aman, son dichosos. 

Ricardo Molina: Obra poética completa (1982)

martes, 2 de abril de 2013

La risa / Bergson



Fuera de lo que es propiamente humano, no hay nada cómico. 

El hombre es un animal que ríe, pero también un animal que hace reír.

Bartolomé Esteban Murillo: Dos mujeres en la ventana
No hay mayor enemigo de la risa que la emoción. Lo cómico, para producir su efecto, exige como una anestesia momentánea del corazón. Se dirige a la inteligencia pura.

El medio natural de la risa es el grupo, la sociedad.

Toda deformidad susceptible de imitación por parte de una persona bien conformada puede llegar a ser cómica.

La comedia es un juego que imita la vida.

Hay que distinguir entre lo cómico que expresa el lenguaje y lo cómico que crea el lenguaje. El primero puede traducirse, el segundo tipo es intraducible.

                                                           Henry Bergson