viernes, 23 de septiembre de 2011

Antología Parcial / 26





                                     NOCHE ABIERTA

          Bienvenida la noche para quien va seguro
          y con los ojos claros mira sereno el campo,
          y con la vida limpia mira con paz el cielo,
          su ciudad y su casa, su familia y su obra.

          Pero a quien anda a tientas y ve sombra, ve el duro
          ceño del cielo y vive la condena de su tierra
          y la malevolencia de sus seres queridos,
          enemiga es la noche y su piedad acoso.

          Y aún más en éste páramo de la alta Rioja
          donde se abre con tanta claridad que deslumbra,
          palpita tan cercana que sobrecoge, y muy
          en el alma se entra, y la remueve a fondo.

          Porque la noche siempre, como el fuego, revela,
          refina, pule el tiempo, la oración y el sollozo,
          da tersura al pecado, limpidez al recuerdo,
          castigando y salvando toda una vida entera.

          Bienvenida la noche con su peligro hermoso.


Morelliana / 1



La vida, como un comentario que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.

*

 Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa…

*

Sólo en sueños, en la poesía, en el juego nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser eso que vaya a saber si somos.

*

La mejor cualidad de mis antepasados es la de estar muertos; espero modesta pero orgullosamente el momento de heredarla.

                                                       Julio Cortázar

jueves, 15 de septiembre de 2011

Antología Parcial / 25





Para unos vivir...

Para unos vivir es pisar cristales con los pies desnudos; para otros vivir es mirar el sol frente a frente.

La playa cuenta días y horas por cada niño que muere. Una flor se abre, una torre se hunde.

Todo es igual. Tendí mi brazo; no llovía. Pisé cristales; no había sol. Miré la luna; no había playa.

Qué más da. Tu destino es mirar las torres que levantan, las flores que abren, los niños que mueren; aparte, como naipe cuya baraja se ha perdido.

                 Luis Cernuda: Los placeres prohibidos (1931)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Antonio Machado: la educación, la cultura y las masas



Kazimir Malevich: Red Cavlry

Uno 

“La aspiración de las masas al poder y al disfrute de los bienes del espíritu no ha de ser necesariamente, como muchos suponen, una ola de barbarie que anegue la cultura y la arruine. No está probado que el principio de Claucius rija en lo espiritual como en el mundo de la materia y que una difusión de la cultura suponga una ineluctable degradación de la misma. Difundir la cultura no es repartir un caudal limitado entre muchos para que nadie lo goce por entero, sino despertar las almas dormidas y acrecentar el número de capaces de espiritualidad”.

Dos

“Lo espiritual es lo esencialmente reversible, lo que al propagarse ni se degrada ni se disipa, sino que se acrecienta… No os acongojéis demasiado porque las masas, los pobres desheredados de la cultura tengan la usuraria ambición de educarse y la insolencia de procurar los medios para conseguirlo”.

Tres

“La cultura, vista desde fuera, como la ven quienes nunca contribuyeron a crearla, puede aparecer como un caudal en numerario o mercancías, el cual, repartido entre muchos, entre los más, no es suficiente para enriquecer a nadie. La difusión de la cultura sería, para los que así piensan, un despilfarro o dilapidación de la cultura, realmente lamentable… Consideran la cultura como un tesoro cuya posesión y custodia sean privilegio de unos pocos: y el ansia de cultura que siente el pueblo, como la amenaza a un sagrado depósito, la ingente ola de barbarie que lo anegue y destruya…”

Cuatro

“Para nosotros, difundir y defender la cultura son una misma cosa: aumentar en el mundo el humano tesoro de conciencia vigilante. ¿Cómo? Despertando al dormido…”

                                        Juan de Mairena póstumo (1937 – 1939)


[Remitido por Julián a propósito de “Estación fantasma”, “El fracaso de la escuela”, “La democratización de la enseñanza y sus enemigos” y “Una educación indulgente]


lunes, 12 de septiembre de 2011

Una educación indulgente



Primero fue Claudio y los apuntes de Beck en su “Estación fantasma”; después Teresa recupera algunas líneas del optimismo rousseauniano de Holt, y ahora nuestro hombre en la habana nos recuerda que la democratización de la enseñanza y escuela pública son dos logros irrenunciables. ¡Esta claro que se ha abierto una de las líneas de conversación para este otoño en Laramie: enseñanza, educación y rodalíes! Y por supuesto yo no me voy a quedar al margen. Así que hacedme un sitio, ¿vale?

Paul Klee: Ella ruge, nosotros jugamos

En su breve sobre la enseñanza, con título popperiano, rarodeluna olvida citar el libro de Lasch donde aparecen las dos ideas a las que se refiere: La cultura del narcisismo*.
Digo esto porque no sé si nuestro hombre en la habana se ha olvidado también de que en ese mismo libro, al analizar los factores que explican la profunda crisis del sistema educativo en Estados Unidos, Lasch usa una expresión que resulta tan elocuente como reveladora: educación indulgente, refiriéndose a la actitud que adoptan profesores y padres ante esa crisis.
El problema se agudizó –escribe Lasch– cuando “al convencerse los educadores de que la mayoría de los estudiantes era incapaz de desarrollar un currículum académico adecuado, creyeron preciso idear mecanismos para mantener [a los alumnos] ocupados y razonablemente contentos”. Los nuevos programas incorporaron actividades extracurriculares que banalizaron los contenidos y acabaron afectando no sólo al currículum obligatorio, sino también a la preparación para la Universidad.
Por lo que se refiere a los padres, Lasch destaca la permisividad como regla de conducta de estos en la relación con los hijos: a los padres, “alternativamente permisivos y evasivos”, les resulta más fácil lograr la conformidad complaciendo a sus hijos que enfrentándose “al torbellino emocional que implica no aceptar las exigencias del niño. De ese modo –continúa– socavan la iniciativa infantil y le imposibilitan desarrollar la contención o la autodisciplina”, cualidades infravaloradas en la sociedad actual, según Lasch.
Indulgente, tolerante, comprensivo… Rigor, disciplina, contención… ¡Uf!
[Continuará]
                                                   
* Christopher Lasch: La cultura del narcisismo. Editorial Andrés Bello. Barcelona, 1999.

[Remitido por Darío]