"El
neoliberalismo, es el conjunto de
medidas económicas y programas políticos que
comenzaron a ser propuestos como salida a la crisis económica de los años
setenta promovidos por el economista norteamericano Milton Friedman
y que abogan contra la intervención del estado en
la economía y a favor de crear condiciones para la total movilidad del
capital.
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René Magritte: Le Pelerin |
Según Perry
Anderson, el neoliberalismo nace en Europa y América del Norte tras la segunda
Guerra Mundial como una
intervención teórica y política contra el
estado intervencionista y de bienestar. Su texto fundacional es Camino de
servidumbre (1944), de Friedrich Hayek, quien tres años
después, en 1947, promovió la creación de la Sociedad de Mont Pelerin, muchos
de cuyos miembros contribuirán decisivamente a la creación del llamado modelo
neoliberal, el proyecto económico, social, político e ideológico para la actual
globalización capitalista.
El
proyecto económico: la plena liberalización
Entre las
medidas económicas para favorecer la libre circulación del capital están: la apertura incontrolada
de los mercados; la
desregularización o eliminación de toda regla para el capital
extranjero; la privatización de las empresas estatales y de las instituciones
que prestaban servicios sociales: educación, salud, fondos de pensiones, construcción de viviendas, etcétera,
con la consiguiente reducción del papel del estado y
de los gastos sociales; la lucha prioritaria
contra la inflación; la flexibilidad en el plano laboral.
Su meta
suprema es la estabilidad monetaria y para ello requiere que se contenga el gasto
social y exista una tasa “natural” de desempleo, es decir, una masa suficientemente
numerosa de personas buscando empleo como para quebrar los sindicatos o lo que
Pierre Bourdieu llama un ejército de reserva de mano de obra amansada
por la precarización y por la amenaza permanente del desempleo.
Se trata del
modelo hegemónico de la actual globalización capitalista, lo que no quiere
decir que se materialice en todos los países de la misma manera.
El proyecto social: una sociedad fragmentada
Dentro de su
estrategia de poder, el neoliberalismo tiene también un proyecto social: la
máxima fragmentación de la sociedad, porque una sociedad dividida ‐en que diferentes
grupos minoritarios no logran constituirse en una mayoría cuestionadora de la
hegemonía vigente‐ es la mejor fórmula para la reproducción del
sistema.
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Paul Klee: El cuento de los dos peces |
Esta política de desorientación social actúa, fundamentalmente, en tres niveles: a) la atomización
de la sociedad en grupos con escasa capacidad de poder; b) la orientación de
esos grupos hacia fines exclusivos y parciales, que no susciten adhesión; c) la
anulación de su capacidad negociadora para celebrar “pactos”.
El proyecto político: democracia autoritaria
El modelo político
del neoliberalismo consiste en un estado mínimo para defender los intereses de
los trabajadores y un estado fuerte para crear las condiciones políticas que
requiere para su funcionamiento económico.
La tesis del
estado mínimo se apoya tanto en el fracaso del socialismo estatista soviético
para hacer frente a los desafíos de la actual revolución científico‐técnica, como en la crisis del “estado de bienestar” en los países
de Europa Occidental.
Una de sus
metas es destruir las conquistas de los trabajadores ‐estabilidad en el trabajo, salarios que permitan
condiciones de vida adecuadas, seguridad social, etcétera‐ y golpear sus organizaciones de clase, para
eliminar toda resistencia al libre juego del mercado.
Por otra parte,
la gobernabilidad de las democracias es el tema central de la agenda del
pensamiento conservador: su problema es cómo lograr que los resultados económicos
del modelo neoliberal ‐que crean una creciente
desigualdad y favorecen en forma bastante ostensible a una minoría de la población‐ sean compatibles con las instituciones democráticas
burguesas.
Los estados
neoliberales necesitan mantener una fachada democrática y para ello deben
cumplir con el ritual de sus instituciones: mantener las elecciones libres, el
pluripartidismo, etcétera. Pero, como no se puede correr el riesgo de que mayorías
electorales pretendan avanzar por un camino que no sea el fijado por ellos ‐no deben repetirse experiencias como las de
Allende en Chile‐, es preciso asegurar que
los representantes de estas mayorías tengan cada vez menos facultades. Hoy,
tanto las definiciones económicas como las que tienen que ver con la seguridad
nacional y el control de los medios de comunicación, escapan a las decisiones
de los parlamentos.
Otro elemento
que favorece a la gobernabilidad es el consumismo, que se ha convertido en un
nuevo mecanismo de domesticación. La gente no se contenta con vivir de acuerdo a
sus ingresos, sino que vive endeudada, y, por lo tanto, necesita mantener un
trabajo estable ‐cada vez más escaso‐ para poder solventar sus compromisos económicos.
El
endeudamiento masivo no solo sirve para mantener o ampliar el mercado interno
sino que opera también como un dispositivo de integración
social.
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Amel Emric - AP |
El proyecto ideológico
El proyecto ideológico
del neoliberalismo es un proyecto esencialmente conservador y reaccionario, que
busca defender y acrecentar los privilegios de una ínfima minoría a nivel
mundial.
El fracaso del
socialismo real, el agotamiento del modelo del estado benefactor y la constatación
de las potencialidades que todavía tenían el capitalismo, la empresa privada y
el mercado para promover el crecimiento económico, explican que se haya convertido
en el modelo hegemónico a escala mundial.
Este
pensamiento trata de convencer al mundo de que no hay más alternativa que la
salida capitalista neoliberal donde el mercado, y no el estado, será quien
corrija las asperezas y las disfunciones del capitalismo, estimulando y
dinamizando a las empresas y conduciéndolas a una permanente y benéfica modernización.
La ideología neoliberal pretende hacernos creer que
lo “razonable” y lo “sensato” pasan por el mercado y por la liberalización
completa de la economía,
sataniza el estado, exaltando las virtudes del mercado: todo
lo estatal es ineficiente, burocrático, corrupto; hay que privatizar los servicios públicos
para volverlos eficientes; exacerba el individualismo y el consumismo trastrocando
los valores tradicionales: ya la persona no vale por
lo que es sino por lo que tiene o
aparenta tener; levanta, como dice Bourdieu, un programa de destrucción metódica
de lo colectivo; busca, por
otra parte, desarmar ideológicamente al movimiento
obrero pregonando la muerte del marxismo y lo debilita sindicalmente y como grupo
social, utilizando la flexibilidad laboral para fragmentarlo y dividirlo.
Se trata de un
movimiento ideológico a escala mundial como jamás antes había vivido el
capitalismo ‐afirma Perry Anderson‐, decidido a transformar el
mundo a su imagen,
en su ambición estructural y en su extensión internacional.
[Extractos literales del Capítulo V, págs. 149 - 182]